Las tumbas de las estrellas de Hollywood


En Los Ángeles no solo hay celebridades y fastuosos lugares de peregrinaje, especialmente aquellos relacionados con el Séptimo Arte. También dispone de cementerios únicos, donde pernoctan para siempre los que fueron en vida cineastas e intérpretes.

La ciudad norteamericana de Los Ángeles no solo tiene estudios de cine o lugares emblemáticos por alguna causa cinematográfica (como un rodaje o el Hollywood Boulevard cercano al Teatro Chino, donde los famosos dejan sus huellas en la acera) y zonas exclusivas donde viven las estrellas y los personajes célebres, sino que también dispone de cementerios únicos donde pernoctan para siempre los que fueron en vida los más ricos de la ciudad, entre quienes se encuentran, como debe ser, los que han hecho historia en el Séptimo Arte, bien como cineastas o bien como intérpretes.

Los Ángeles dispone igualmente de importante museos, varios de ellos –a nuestro juicio– funerarios, por los difuntos que guardan y los altares que, algunos de ellos, se diseñaron en vida, para sorprender a los que todavía podemos ver y oír. Les vamos a mencionar cuatro: el Hollywood Memorial Cemetery, el Century Park Cemetery, el Forest Lawn Memorial Park y el Holy Cross Cemetery. En los cuatro se recuerdan a muchos personajes célebres del cine.

Les proponemos, a los interesados, un recorrido por todos ellos, que nos puede llevar dos días. Como la ciudad que levantaran en 1781 un grupo de monjes españoles con el nombre de Pueblo de la Reina de los Ángeles es kilométrica en extensión, la distancia entre estos cementerios es enorme. Pero para eso están los “carros”, para alquilarlos e ir de un camposanto a otro, y una vez aparcados y entrado en sus recintos, visitarlos detenidamente.

Empecemos por el Century Park Cemetery, el más pequeño, situado en el 1218 de Glendon Avenue, en Westwood, una zona residencial exclusiva en la que se levantan edificios de oficinas y apartamentos de lujo. En realidad es una reducida extensión de terreno, circundado de muros no demasiado altos (nadie se va a escapar), cubierto de césped y árboles frondosos que hacen sombra a algunas de las tumbas que en él se encuentran.

La más famosa de todas es la de Marilyn Monroe (1926–1962). Nade de lujos, ni de excentricidades: simplemente un nicho sencillo en la pared de uno de sus muros, en cuyo frontal se lee: “MARILYN MONROE 1926-1962”. Y eso es todo para la única persona del mundo del cine que, verdaderamente, ha sobrepasado la “barrera del sonido”. ¡Qué del sonido! La única que ha logrado viajar a la velocidad de la luz. Los otros que la acompañan en esta especie de huerto salpicado de placas que recuerdan el nombre y la fecha de su paso por este mundo, son todos mortales.

Existe, sin embargo, otra tumba donde se encuentra una actriz cuyo recuerdo aún perdura: la de Natalie Wood, aquella Wilma Dean de “Esplendor en la hierba” (Elia Kazan, 1961) o la aun más conocida María de “West Side Story (Robert Wise y Jerome Robbins, 1961). Por esta fecha, todavía le quedaban 20 años para entrar en este recinto, tras haber cumplido solo 43 de vida, pues murió el 29 de noviembre de 1981 en un trágico accidente, al caer de noche al agua desde su yate (en esos momentos, se habló incluso de que pudo ser un asesinato).

El Century Park Cemetery solo ofrece a los curiosos o fans de estas estrellas poco más que ver. Es tan pequeño que ya casi no entran “inquilinos”. Unas diminutas placas nos recuerdan que allí fueron a parar también Hy Averback (1920–1997, director de televisión muy famoso en los 50 y 60) y el genial –al menos como compositor– Oscar Levant, (1906–1972) uno de los tres protagonistas (los otros dos eran Gene Kelly y Leslie Caron) de “Un americano en París” donde es igualmente autor de algunas de las canciones más conocidas de la  inmortal película rodada por Vincente Minnelli en 1951.

A unos 5 kilómetros en línea recta, cortando por La Brea y tomando ya Santa Monica Boulevard hasta su número 6.000, se encuentra el Hollywood Memorial Cemetery. Justo por detrás de los estudios Paramount. De hecho, tras la pared que los separa, en su frontal más extenso, se encuentra la faraónica tumba de Douglas Fairbanks (1883–1939). El emperador de Hollywood en la época del cine mudo, en donde reinó junto a la que en esos momentos era su famosa esposa, Mary Pickford, dispone de un extenso espacio para él solito en el que tienen cabida, además de su túmulo, un estanque que refleja el brillante cielo de Los Ángeles, salpicado por la serenidad y el colorido de los nenúfares y lotos que nacen y viven en él.

El Hollywood Memorial Cemetery está lleno de famosos. Y hay que echarle una mañana para visitarlo completamente, ayudado por una guía que se compra en su tienda de suvenires. En él no solo se han concentrado las estrellas de Hollywood, sino muchos de los pesos pesados del dólar de la ciudad. Y como el dólar lo levanta todo, ellos han levantado tumbas que recuerdan los catafalcos de otros cementerios monumentales europeos, sobre todo de Italia y Francia.

Pero ahora estamos en Estados Unidos, y por este inmenso espacio de terreno dedicado a recordar a quienes otrora fueron la flor y nata de la ciudad y del mundo, podemos deambular durante un buen rato. Tumbas y edificios funerarios principescos. Allí están enterrados Cecil B. DeMille (1881–1959), Víctor Fleming (1889–1949), Jesse L. Lasky (1880–1958), Rodolfo Valentino (1895–1926), Jayne Mansfield (1933–1967), Clifton Webb (1889–1966), Alfred Hitchcock (1899–1980), Bela Lugosi (1882–1956), Renée Adorée (1898–1933), Barbara La Marr (1896–1926), Peter Finch (1916–1977) y Tyrone Power (1914–1958), entre otros muchos. Por cierto, este último también murió en Madrid –de un infarto–, mientras filmaba “Salomón y la Reina de Saba” a las órdenes de King Vidor.

Nos hemos acercado a los dos cementerios más importantes de Los Ángeles, y hemos avistado en ellos algunos de los lugares donde reposan los que un día vivieron como inmortales (algunos tal vez se lo creyeron). Si les queda algo de tiempo para realizar este recorrido luctuoso-turístico, les proponemos que visiten otros dos pequeños cementerios para que contemplen, aunque sea por simple curiosidad, las tumbas de otros famosos.

Uno de ellos es donde está enterrado Walt Disney (1901–1966), el Forest Lawn Memorial Park (aunque hay quien sigue diciendo que su cuerpo se encuentra invernado en otro lugar, a la espera de “resucitarlo” algún día, cuando descubran el remedio a la enfermedad que le llevó a la tumba).  A la espera de este milagro, al menos tiene su sepulcro en un rincón de este cementerio, no muy lejos de donde está enterrado Errol Flynn (1909–1959). Y también Harrison Ford, pero cuidado,  no el intérprete de Indiana Jones, sino otro que también fue famoso en el cine mudo y que vivió entre 1884–1957.

Y para darle un poco más de morbo a nuestro recorrido, subamos al “carro” y vayamos hasta el 5835 de W Slauson Ave, en Culver City, donde se encuentra el Holy Cross Cemetery –en las cercanías de los estudios Metro Goldwyn Mayer–, y en el que descubriremos el lugar que descansa Bing Crosby (nacido en Tacoma, una pequeña población cercana a Washington en 1903, y muerto en Madrid en 1977, mientras jugaba al golf). Junto a él, Loretta Young (1913–2000), John Ford (1894–1973), Mario Lanza (1921–1959), John Candy (1950–1994), Fred MacMurray (1908–1991), Rosalind Russell (1907–1976), Charles Boyer (1899–1978), Bela Lugosi (1882–1956), Rita Hayworth (1918–1987), Jackie Coogan (1914–1984), Jimmy Durante (1893–1980) y Sharon Tate (1943–1969), la más “joven” del recinto.

Bueno, ya está bien de ver cementerios. Para saborear la vida, en la que todavía nos encontramos –al menos los que lean esto–, viajemos hasta Santa Mónica, y en algunos de los muchos restaurantes que existen en este no barrio-ciudad de Los Ángeles, frente al Océano Pacífico, démonos un degustón de sabrosas costillas de vacuno o, simplemente, devoremos una estupenda y no menos sabrosa hamburguesa. Con cerveza a granel. ¡Y a vivir que son dos días!

SobreNosotrosLogoBlog


el cantor de jazz 1927Piezas de colección notables (todas originales), además de documentos históricos de primer orden. De momento, programas de mano, carteles (póster o afiches) y fotografías. Los primeros representan al coleccionismo más extendido debido a su pequeño tamaño y al número de coleccionistas que hay. El póster personifica un cuadro que puede colgarse y de hecho se cuelga en muchos hogares e instituciones públicas y privadas.

Destacados Noviembre

  • Terminator Génesis
    Terminator Génesis “Arnie ha vuelto y es un tiro”* en esta explosiva nueva entrega de la triunfal franquicia de Terminator. En la guerra de los hombres contra las máquinas, el sargento Kyle…
  • Pixels
    Pixels Alienígenas intergalácticos reciben unas señales de videojuegos que malinterpretan como una declaración de guerra, y deciden atacar la Tierra, siguiendo el modelo de los videojuegos interceptados para los asaltos. Ante…
  • Aprendiendo a conducir
    Aprendiendo a conducir Como todo lo de Isabel Coixet, sensible y entretenido. El nuevo personaje de la cineasta española es una escritora de Manhattan que decide sacarse el carnet de conducir mientras su…
  • No se han encontrado comentarios

Deja tus comentarios

Post comment as a guest

0
terminos y condiciones.